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26-Octubre-2007 Estar Bien
Los primeros en incorporar tecnología puntera

El ámbito público y el privado están más cerca de lo que pensamos y, a menudo, les unen puentes en cuanto a la atención sanitaria. Así lo corrobora el presidente de la Federación Nacional de Clínicas Privadas, Antonio Bartolomé, quien afirma que "en algún momento puede que ciertas técnicas se hagan en la sanidad privada por la llegada precoz de algún aparato pero, si han demostrado su eficacia y su alta calidad generalmente los centros públicos no tardan en incorporar dichas técnicas". Normalmente existe una mayor agilidad en la privada para adquirir las tecnologías, pero inmediatamente llegan a los demás hospitales, independientemente de su tipo de gestión, indica. No obstante, en la actualidad determinadas intervenciones se practican, en exclusiva, en los centros privados. Se pagan caro, pero muchas veces lo merecen porque salvan vidas o mejoran considerablemente la calidad de vida de los pacientes.

Balón intragástrico

Como solución "puntual" al sobrepeso agudo o transitorio, las clínicas privadas realizan la técnica del balón intragástrico, que consiste en insertar una prótesis de silicona a través de endoscopia para que el paciente sienta saciedad. "La idea es que aprenda a modificar sus hábitos alimenticios", explica a BIEN Anabel Lafarga, del Centro de Cirugía Avanzada de Madrid, quien indica que cuesta 6.500 euros. Por su parte, el doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad de los hospitales Madrid Montepríncipe y Sanchinarro destaca que "no se trata de una técnica aislada, sino que requiere la coordinación de psicólogos, endocrinos y de digestivo". En su unidad ha instalado más de 1.300 balones con buenos resultados.
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Septiembre-2007 Revista OK Salud
Un balón en el abdomen

«Mi marido tiene obesidad y su médico le ha propuesto colocarle un balón dentro del estomago para que coma menos. ¿Es peligroso? ¿Podrían explicarme como funciona y si tiene menos riesgos que el by-pass gástrico?»


  Es un círculo vicioso: Las personas obesas tiene el estomago grande, cuanto más grande lo tienen, mas cantidad de alimentos necesitan para llenarse, y cuantos más alimentos ingieren para saciarse, más obesidad tiene y mayor es, consecuentemente, su volumen estomacal. Pero imaginemos que estas personas pudieran tener dentro de ese gran estomago una pelota que ocupara el espacio antes destinado a la comida y que les diera la sensación de saciedad aun comiendo poco. Pues ese es, precisamente, el mecanismo de funcionamiento de balón intragástrico (BIG), una técnica con la que los expertos en aparato Digestivo están obteniendo excelentes resultados contra la obesidad.

  El procedimiento, que dura unos 20 minutos, consiste en lo siguiente: con el paciente sedado, sin cirugía y mediante endoscopia, se introduce en el estomago el balón desinflado y, una vez en la cavidad estomacal, se rellena con suero estéril. Este suero esta tintado con azul de metileno para que, en el remoto caso de que se produzca una fuga, el paciente pueda detectarla por el cambio de color de su orina y acuda a su médico para que le retire el balón dañado y le inserte otro en perfectas condiciones.

  Una vez insertado e inflado, el balón intragástrico queda flotando en el estomago, ocupando buena parte del mismo; por eso, quien lo lleva experimenta una sensible pérdida de apetito que le facilita el seguimiento de la dieta prescrita por el endocrino. De ahí el éxito y la demanda creciente de esta técnica, que ha convertido al globo en un aliado eficaz de los obesos que, incapaces de resistir largas y abrumadoras dietas, las abandonaban, arriesgándose a desarrollar las diversas patologías asociadas al sobrepeso. Además, al tratarse de una técnica que no precisa cirugía, se evitan las complicaciones y riesgos quirúrgicos a los que se encuentran expuestos los obesos que se someten a la cirugía bariátrica, diseñada para pacientes con obesidad mórbida y que consiste en reducir, por medio de diversas técnicas, la capacidad del estomago. El paciente cuenta, además, con la ventaja de que el balón le permite una actividad laboral y social normal, e incluso puede realizar ejercicio físico y deporte para recuperar un tono vital saludable.

  Los siete meses en que el paciente porta el balón en su estomago son fundamentales para que consiga integrar en su forma de vida nuevo hábitos alimentarios. Así, un equipo multidisciplinar de expertos -psicólogos, nutricionistas, endocrinos.- intentará enseñarle a modificar su comportamiento y su forma de percibir la comida: el objetivo es que, una vez la sea retirado el balón, el paciente no vuelva a comer desaforadamente.

  Porque, una vez extraído el balón, la cavidad estomacal vuelve a quedar totalmente liberada y llega la prueba de fuego: el paciente, que vuelve a encontrarse solo ante el peligro, ha de echar mano de su tesón y perseverancia para proseguir con los nuevos y saludables hábitos alimenticios aprendidos mientras su redondo aliado permaneció en su estomago.

Y después.

Transcurridos los siete meses, existe la posibilidad de realizar una o varias reimplantaciones para aquellos pacientes que necesitan prolongar el tratamiento a fin de conseguir una mejor adaptación y motivación. La motivación psicológica, no obstante, suele ser muy fuerte, y el bienestar que sienten ante su nueva imagen y la recuperación de la autoestima a quienes han abandonado el sobrepeso a seguir por el camino más saludable del equilibrio y el comedimiento.

  Pero si todo eso no fuese suficiente después del BIG, siempre les quedara la posibilidad de someterse a cirugía bariátrica, con la ventaja de que, con la perdida de kilos, también habrán disminuido los riesgos quirúrgicos que acechan a los obesos.
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26-Julio 2007 Redacción Medica
LA SEGURIDAD CLÍNICA, GARANTÍA DE CALIDAD

La expresión "seguridad clínica" se ha convertido en uno de los conceptos más utilizados entre los diversos colectivos relacionados con el Derecho Sanitario (facultativos, centros, servicios y establecimientos sanitarios tanto de naturaleza pública como privada, corporaciones profesionales y Administraciones Públicas) y, en efecto, no hay lugar en el que esto sea más cierto que en el ejercicio de la Medicina.

La seguridad clínica está indisolublemente unida al concepto de garantías de la calidad y uno de los objetivos hoy prioritarios, es recordar a los profesionales del arte de curar, que nunca han de olvidar el único riesgo real del ejercicio de la profesión, que no es más que el que amenaza la vida y el bienestar del paciente, y que la seguridad clínica equivale, en realidad, a dominar los factores variables que intervienen en el ejercicio de la Medicina, así como aumentar máximo las posibilidades de un resultado satisfactorio para el paciente.

Para considerar la seguridad clínica como algo más o menos hay que despojarla de las obligaciones tradicionales que recaen sobre los profesionales sanitarios desde los tiempos de Galeno. Hacer lo que, en verdad, permite defender mejor los intereses del enfermo suele ser a corto y a largo plazo lo que más conviene a los intereses de los profesionales de la asistencia sanitaria y a las instituciones, públicas o privadas, que ellos representan.

En su forma más tradicional, la seguridad clínica no ha ido por delante, sino por detrás de los acontecimientos. Hasta hace poco, los centros sanitarios se dividían en aquellos donde se aliviaban, si no resultaba posible la curación, los "malos resultados" y los "malos actos médicos", basándose en hechos ya ocurridos.

El efecto adverso siempre fue considerado, de este modo, como un riesgo para los bienes de la institución y no para la vida o la salud del paciente. Antiguamente, era raro que una institución sanitaria combinara estas dos funciones: la lucha contra los efectos adversos y la garantía de la calidad, de modo que ciertos resultados desfavorables pusieran en marcha auténticos cambios en la asistencia sistemática de los futuros pacientes. Y todavía resultaba más extraño que el personal encargado de la seguridad clínica gozara de suficiente impulso e influencia para que se crearan los niveles de garantías de la calidad que habrían de evitar resultados adversos en lo sucesivo.

Pero los nuevos rumbos emprendidos para la consecución de la seguridad clínica dibujan, hoy en día, una panorámica totalmente distinta sobre la calidad y sobre la consecución de dicha seguridad clínica. Y así, los profesionales encargados de la vigilancia de la seguridad clínica saben que su tarea consiste en anticiparse y no en ir a la zaga de los acontecimientos. El círculo donde se organiza y desarrolla la política de seguridad clínica es aquél donde se obtienen regularmente informes par ala lucha contra los efectos adversos. Quienes combaten dichos efectos estudian ahora, más que nunca, las causas reales de los resultados desfavorables y utilizan métodos racionales que ayudan a resolver los problemas que se presentan.

Cuando hablo de "seguridad clínica" y cuando hablo de "calidad", se asocian inconscientemente instituciones y personas con las que, o uno trata, o de las que uno confía, sirva la emoción individual de un gran profesional sanitario como el Dr. Gontrand López-Nava Breviere; jefe del servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Madrid-Norte San Chinarro, del Grupo Hospital Madrid, como homenaje de todos esos profesionales sanitarios que diariamente saben procurar ciencia, cuidado y ejercicio de la nueva cultura basada en la autonomía de la voluntad de los pacientes, lo que implica ciertamente una nueva forma de entender la relación médico-paciente en la que el principio ya no es sólo que la salud del enfermo es la suprema ley, sino que se articula sobre su voluntad, que queda en libertad para tomar en cada caso la decisión que crea más conveniente, cada vez informado de la naturaleza, de los objetivos, de las consecuencias, de los riesgos y también de sus resultados hechos públicos que comportan la aplicación de determinados tratamientos médicos.
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07-Marzo-2007 Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid
Nueva Unidad de Obesidad en el Hospital de Madrid Monteprincipe

En el Hospital de Madrid Montepríncipe se ha puesto en marcha una Unidad de Obesidad con el objetivo de realizar un abordaje integral y personalizado del paciente con obesidad mediante un tratamiento definitivo y eficaz que garantice los mejores resultados en adelgazamiento, salud y calidad de vida. Para alcanzar este objetivo es imprescindible una estrecha colaboración y participación de endocrinólogos, dietistas, psicólogos, psiquiatras, endoscopistas, cirujanos expertos en laparoscopia y cirujanos plásticos.

Según la doctora Pilar García Durruti, Endocrinóloga y Coordinadora de la Unidad, "la Unidad está formada por un equipo multidisciplinar altamente cualificado que ofrece un tratamiento personalizado y adaptado a las necesidades de cada paciente con el fin de garantizar los mejores resultados en la pérdida de peso y en el control de las distintas enfermedades derivadas de dicho exceso"

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un acumulo excesivo de grasa corporal, que predispone a enfermedades tan importantes como las diabetes, las enfermedades cardio-vasculares o incluso algunos tumores. La obesidad puede ser considerada una epidemia universal y constituye un importante problema médico y de salud pública, especialmente en los países desarrollados.

"En España la prevalencia del exceso de peso está aumentando de forma importante en los últimos años y en la actualidad alcanza aproximadamente en al 50% de la población adulta. La obesidad afecta al 15% de la población con un pico de incidencia entre los 55-60 años. El 3% (800.000 personas) tiene Obesidad grado II o importante, y el 0,5% (200.000 personas) tiene obesidad mórbida", señala la doctora García Durruti.

"Por otra parte, el futuro se presenta desalentador ya que la obesidad infantil presenta una prevalencia tres veces superior a la existente hace 15 años. Según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), el 16% de los niños españoles son obesos. El 40% de los niños obesos a los 7 años lo será de adulto. El 80% de los adolescentes obesos lo será de adulto", explica la doctora García Durruti. El diagnóstico de la obesidad se realiza a partir del índice de masa corporal (IMC) y traduce el rango de peso saludable para cada individuo adulto. El IMC se calcula dividiendo el peso en Kilogramos (Kg) entre la altura en metros al cuadrado (IMC= peso/talla 2)

El tratamiento básico e ineludible de la obesidad consiste en la modificación del estilo de vida lo cual incluye cambios de hábitos alimentarios y aumento de la actividad física. Dicho tratamiento debe estar dirigido por un especialista en endocrinología que sabrá valorar la indicación de otros tratamientos coadyuvantes. Actualmente existen diversos fármacos que pueden ayudar a la pérdida de peso, sin embargo la elección de un fármaco siempre se hace de modo individual tras la evaluación rigorosa del paciente desde el punto de vista clínico y analítico.

El apoyo psicológico constituye un soporte al tratamiento médico facilitando la adquisición de hábitos alimentarios correctos y mejorando la adherencia al tratamiento. Aproximarnos a un equilibrio entre la salud física y la salud mental, beneficia nuestra calidad de vida. "En aquellos pacientes obesos en los que se haya comprobado el fracaso repetido de los tratamientos convencionales, y la ausencia de contraindicaciones, se puede valorar el tratamiento quirúrgico. Todo paciente requerirá de una valoración endocrinológica, psicológica y anestésica preoperatorio, y de un seguimiento endocrino-metabólico y psicológico post-operatorio", añade la doctora García Durruti.

Balón Intragástrico

El balón intragástrico consiste en introducir un dispositivo de silicona dentro del estómago para conseguir una disminución de la sensación de hambre y aumentar la sensación de saciedad tras la ingesta. Este método, ampliamente utilizado desde hace años en el resto del mundo, ha sido introducido en España en los últimos años, y resulta una técnica eficaz para reducciones de peso intermedio.

Según el doctor Gontrand López-Nava, Gastroenterólogo y Responsable de la Unidad de Balón Intragástico del Grupo Hospital de Madrid "la pérdida media de los mas de 1000 pacientes tratados ya, es de aproximadamente 22 kilos, teniendo pacientes con perdidas de hasta 40 y 50 kilos, en 7 meses. En casos de obesidad severa (obesidades mórbidas de mas de 40-45 de Índice de masa corporal), indicamos la implantación del balón gástrico como paso previo a la cirugía ya que es una técnica que carece de riesgos importantes y disminuye sensiblemente el riesgo quirúrgico de esos pacientes."

Una de las ventajas de esta técnica es que al no ser cirugía comenta el doctor López-Nava "es casi el único método que podemos ofertar al paciente obeso adolescente y al paciente mayor de 60 años, tras las medidas dietéticas de primer escalón, claro. Es imprescindible, que el paciente sea seguido por el endocrinólogo, y por la psicóloga ya que el balón resulta una ayuda eficaz para mejorar el cumplimiento de las medidas dietéticas establecidas por el endocrino, y los cambios conductuales sugeridos por psicología".

Cirugía Laparoscópica

En muchos casos y debido a la gravedad de la obesidad y al riesgo cardiovascular que entraña para el paciente esa obesidad, hay que optar por la cirugía. Es el único método que garantiza en estos casos, el mantenimiento de la pérdida de peso a medio-largo plazo, por supuesto tras un programa de modificación de los hábitos de vida del paciente. El empleo de la cirugía laparoscópica (cirugía no abierta) nos permite simplificar el curso postoperatorio, mejorando el confort y reduciendo la hospitalización.

"En la Unidad de Obesidad del Grupo Hospital de Madrid Montepríncipe optamos por dos tipos de técnicas por considerar que son las que ofrecen mejores resultados a largo plazo, con las mínimas complicaciones post-operatorias y metabólicas para el paciente, la banda gástrica ajustable y el by-pass gástrico", explica el doctor López-Nava. Después de someterse a esta cirugía el paciente presenta una calidad de vida excelente y tan sólo precisa del aporte de un complejo vitamínico y de minerales.

Banda gástrica ajustable

Se implanta un dispositivo circular ajustable a nivel del estómago que limita la cantidad de alimentos que se pueden ingerir y provoca un enlentecimiento del vaciado gástrico aumentando la sensación de saciedad. Presenta un dispositivo subcutáneo conectado a la banda, a través del cual se puede aumentar o reducir la presión de cierra de la misma.

BY- PASS Gástrico

Técnica que combina por una parte la reducción del estómago para favorecer la saciedad precoz, y por otra, la exclusión de la primera parte del intestino con el fin de generar un efecto malabsortivo leve fundamentalmente.

Derivación bilio-pancreática

Técnica fundamentalmente malasortiva basada en la unión del estómago (reducido en su capacidad) con el ileon distal, limitándose así el contacto de los alimentos con las enzimas bilio pancreáticas, a los últimos 100-150 cm de ileon que quedará como único segmento con capacidad absortiva. Estas dos últimas técnicas se recomiendan en casos de obesidad severa y tienen la ventaja de una mayor permisividad alimentaria posterior.
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01-Marzo-2007 Asociación Nacional de Informadores de la Salud

EL MANEJO CORRECTO DE LA OBESIDAD REQUIERE DE UN EQUIPO MULTIDISCIPLINAR

SUBTÍTULO

Se pone en marcha la Unidad de Obesidad del Hospital de Madrid Monteprincipe con el objetivo de realizar un abordaje integral y personalizada del paciente con obesidad

Resumen:
-La arteriosclerosis coronaria, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardiaca son 2 veces más frecuentes en los pacientes con obesidad.
-La Unidad de Obesidad tiene como fin ofrecer un tratamiento definitivo y eficaz que garantice los mejores resultados en adelgazamiento, salud y calidad de vida. El equipo médico garantiza una atención personalizada en función de las necesidades de cada paciente y un abordaje multidisciplinar que incluye el estudio y el tratamiento de aquellos trastornos que pueden contribuir a la obesidad y de las complicaciones derivadas de la misma.
- El equipo de cirujanos especialistas en cirugía laparoscópica emplean las técnicas más vanguardistas para el tratamiento de la obesidad severa o refractaria al tratamiento convencional: La Banda Gástrica Ajustable (reducción de la capacidad del estómago para obtener una sensación de saciedad precoz) y el Bypass gástrico (donde además de reducir el tamaño del estomago, se consigue una menor absorción de los alimentos ingeridos reduciendo el intestino delgado funcionante), son las técnicas que ofrecen los mejores resultados a largo plazo, con las mínimas complicaciones post-operatorias y metabólicas para el paciente.
-La implantación de un Balón Intragástrico permite reducir el riesgo quirúrgico en pacientes con obesidad extrema, y al ser una técnica no quirúrgica resulta útil en la obesidad del adolescente, y del paciente mayor de 60 años, siempre combinado con a un tratamiento dietético personalizado.

DESCRIPCIÓN

Madrid, 26 de febrero de 2007. Se pone en marcha la Unidad de Obesidad del Hospital de Madrid Monteprincipe perteneciente al Grupo Hospital de Madrid con el objetivo de realizar un abordaje integral y personalizada del paciente con obesidad mediante un tratamiento definitivo y eficaz que garantice los mejores resultados en adelgazamiento, salud y calidad de vida.

Para alcanzar este objetivo es imprescindible una estrecha colaboración y participación de endocrinólogos, dietistas, psicólogos, psiquiatras, endoscopistas, cirujanos expertos en laparoscopia y cirujanos plásticos.

Según la doctora Pilar García Durruti, Endocrinóloga y Coordinadora de la Unidad "la Unidad está formada por un equipo multidisciplinar altamente cualificado que ofrece un tratamiento personalizado y adaptado a las necesidades de cada paciente con el fin de garantizar los mejores resultados en la pérdida de peso y en el control de las distintas enfermedades derivadas de dicho exceso"

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un acumulo excesivo de grasa corporal, que predispone a enfermedades tan importantes como las diabetes, las enfermedades cardio-vasculares o incluso algunos tumores.

La obesidad puede ser considerada una epidemia universal y constituye un importante problema médico y de salud pública, especialmente en los países desarrollados.

"En España la prevalencia del exceso de peso está aumentando de forma importante en los últimos años y en la actualidad alcanza aproximadamente en al 50% de la población adulta. La obesidad afecta al 15% de la población con un pico de incidencia entre los 55-60 años. El 3% (800.000 personas) tiene Obesidad grado II o importante, y el 0,5% (200.000 personas) tiene obesidad mórbida", señala la doctora García Durruti.

"Por otra parte, el futuro se presenta desalentador ya que la obesidad infantil presenta una prevalencia tres veces superior a la existente hace 15 años. Según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), el 16% de los niños españoles son obesos. El 40% de los niños obesos a los 7 años lo será de adulto. El 80% de los adolescentes obesos lo será de adulto", explica la doctora García Durruti.

El diagnóstico de la obesidad se realiza a partir del índice de masa corporal (IMC) y traduce el rango de peso saludable para cada individuo adulto. El IMC se calcula dividiendo el peso en Kilogramos (Kg) entre la altura en metros al cuadrado (IMC= peso/talla 2)

El tratamiento básico e ineludible de la obesidad consiste en la modificación del estilo de vida lo cual incluye cambios de hábitos alimentarios y aumento de la actividad física. Dicho tratamiento debe estar dirigido por un especialista en endocrinología que sabrá valorar la indicación de otros tratamientos coadyuvantes. Actualmente existen diversos fármacos que pueden ayudar a la pérdida de peso, sin embargo la elección de un fármaco siempre se hace de modo individual tras la evaluación rigorosa del paciente desde el punto de vista clínico y analítico.

El apoyo psicológico constituye un soporte al tratamiento médico facilitando la adquisición de hábitos alimentarios correctos y mejorando la adherencia al tratamiento. Aproximarnos a un equilibrio entre la salud física y la salud mental, beneficia nuestra calidad de vida.

"En aquellos pacientes obesos en los que se haya comprobado el fracaso repetido de los tratamientos convencionales, y la ausencia de contraindicaciones, se puede valorar el tratamiento quirúrgico. Todo paciente requerirá de una valoración endocrinológica, psicológica y anestésica preoperatorio, y de un seguimiento endocrino-metabólico y psicológico post-operatorio", añade la doctora García Durruti.

Balón Intragástrico

El balón intragástrico consiste en introducir un dispositivo de silicona dentro del estómago para conseguir una disminución de la sensación de hambre y aumentar la sensación de saciedad tras la ingesta.

Este método, ampliamente utilizado desde hace años en el resto del mundo, ha sido introducido en España en los últimos años, y resulta una técnica eficaz para reducciones de peso intermedio.

Según el doctor Gontrand López-Nava, Gastroenterólogo y Responsable de la Unidad de Balón Intragástico del Grupo Hospital de Madrid "la pérdida media de los mas de 1000 pacientes tratados ya, es de aproximadamente 22 kilos, teniendo pacientes con perdidas de hasta 40 y 50 kilos, en 7 meses. En casos de obesidad severa (obesidades mórbidas de mas de 40-45 de Índice de masa corporal), indicamos la implantación del balón gástrico como paso previo a la cirugía ya que es una técnica que carece de riesgos importantes y disminuye sensiblemente el riesgo quirúrgico de esos pacientes."

Una de las ventajas de esta técnica es que al no ser cirugía comenta el doctor López-Nava "es casi el único método que podemos ofertar al paciente obeso adolescente y al paciente mayor de 60 años, tras las medidas dietéticas de primer escalón, claro".

"Es imprescindible, que el paciente sea seguido por el endocrinólogo, y por la psicóloga ya que el balón resulta una ayuda eficaz para mejorar el cumplimiento de las medidas dietéticas establecidas por el endocrino, y los cambios conductuales sugeridos por psicología", añade el doctor López-Nava.

Cirugía Laparoscópica

En muchos casos y debido a la gravedad de la obesidad y al riesgo cardiovascular que entraña para el paciente esa obesidad, hay que optar por la cirugía.

Es el único método que garantiza en estos casos, el mantenimiento de la pérdida de peso a medio-largo plazo, por supuesto tras un programa de modificación de los hábitos de vida del paciente.

El empleo de la cirugía laparoscópica (cirugía no abierta) nos permite simplificar el curso postoperatorio, mejorando el confort y reduciendo la hospitalización.

"En la Unidad de Obesidad del Grupo Hospital de Madrid Montepríncipe optamos por dos tipos de técnicas por considerar que son las que ofrecen mejores resultados a largo plazo, con las mínimas complicaciones post-operatorias y metabólicas para el paciente, la banda gástrica ajustable y el by-pass gástrico", explica el doctor López-Nava.

Después de someterse a esta cirugía el paciente presenta una calidad de vida excelente y tan sólo precisa del aporte de un complejo vitamínico y de minerales.

Banda gástrica ajustable

Se implanta un dispositivo circular ajustable a nivel del estómago que limita la cantidad de alimentos que se pueden ingerir y provoca un enlentecimiento del vaciado gástrico aumentando la sensación de saciedad. Presenta un dispositivo subcutáneo conectado a la banda, a través del cual se puede aumentar o reducir la presión de cierra de la misma.

BY- PASS Gástrico

Técnica que combina por una parte la reducción del estómago para favorecer la saciedad precoz, y por otra, la exclusión de la primera parte del intestino con el fin de generar un efecto malabsortivo leve fundamentalmente.

Derivación bilio-pancreática

Técnica fundamentalmente malasortiva basada en la unión del estómago (reducido en su capacidad) con el ileon distal, limitándose así el contacto de los alimentos con las enzimas bilio pancreáticas, a los últimos 100-150 cm de ileon que quedará como único segmento con capacidad absortiva.

Estas dos últimas técnicas se recomiendan en casos de obesidad severa y tienen la ventaja de una mayor permisividad alimentaria posterior.
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